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PAPEL DE LA LINFADENECTOMÍA EN EL ADENOCARCINOMA DE ENDOMETRIO CORONADO MARTÍN, P. J.Departamento de Obstetricia y Ginecología.
Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
FASERO LAIZ, M.Servicio de Obstetricia y Ginecología.
Hospital de la Zarzuela. Madrid

Correspondencia
Pluvio J. Coronado Martín Dpto.
Obstetricia y Ginecología.
Hospital Clínico San Carlos
c/ Martín Lagos s/n. 28040. Madrid
Teléfono: 91-3303526.
Fax: 913303525
e-mail: pcoronadom@sego.es

Coronado Martín, P.J., Fasero Laiz, M.: PAPEL DE LA LINFADENECTOMÍA EN EL ADENOCARCINOMA DE ENDOMETRIO
Seclaendosurgery.com (en línea) 2008, nº 24.
Disponible en Internet. http://www.seclaendosurgery.com/seclan24/articulos/art02.htm
ISSN: 1698-4412

INTRODUCCIÓN

El adenocarcinoma de endometrio (ADCE) es a nivel mundial el cuarto tumor en frecuencia dentro de los cánceres ginecológicos, después del de mama, cérvix y ovario. Es cuatro veces más común en los países desarrollados que en los países en vías de desarrollo. La mayor incidencia se encuentra en Estados Unidos seguido de Europa y Australia, y varía mucho de unos países a otros, lo que reafirma la idea de la influencia de algunos factores ambientales y hace pensar que se trata de una patología propia de países ricos (1). España presenta uno de los valores más bajos de incidencia de Europa (10.4 casos/100.000 mujeres). Sin embargo, la mortalidad no es de las más bajas (2.4 casos/100.000 mujeres), lugar que ocupan Portugal, Reino Unido y Alemania. Desde hace una década se está observando un incremento de esta neoplasia tanto en las tasas de incidencia y como de mortalidad, sobre todo en los países desarrollados. En el Hospital Clínico San Carlos (Madrid) también se ha experimentado un incremento de la incidencia hasta el año 2002, a partir del cual se ha reducido ligeramente, como ocurre con el carcinoma de ovario (Figura 1).

Figura 1

Figura 1. Número de casos de cáncer de endometrio y ovario según los diferentes quinquenios en el Hospital Clínico San Carlos (Madrid).

Como ocurre en la mayoría de los cánceres, poco se conoce aun sobre su carcinogénesis y evolución. Varios estudios epidemiológicos y con base en la biología molecular han determinado dos tipos diferenciados de carcinoma de endometrio, el tipo I o endometrioide de mejor pronóstico y el tipo II o no endometrioide de mayor agresividad y que en general incluye los tumores de mayor riesgo de diseminación linfática y sistémica. En el tipo endometrioide han sido descritas fundamentalmente cuatro alteraciones genéticas: supresión de la expresión de PTEN, inestabilidad de los microsatélites y alteración de genes reparadores, mutación en el protooncogén K-ras y alteración de la beta-catenina. En el tipo II la mutación de p53 y la sobreexpresión de HER-2/neu son las dos alteraciones moleculares más implicadas y de mayor impacto en la supervivencia (2). Otro hallazgo molecular ha determinado que la sobreexpresión del antígeno epitelial de membrana (EMA), además de ser una característica de los tumores tipo II o no-endometrioides y de ser un factor de mal pronóstico, puede ser un evento precoz en la carcinogénesis endometrial (3). Todas estas características de valor pronóstico a las que se les añade el grado histológico y la invasión miometrial son hallazgos de interés en la adecuación de la conducta terapéutica a seguir en el manejo del ADCE y en la toma de decisión para realizar una linfadenectomía.

El tratamiento de elección tras el diagnóstico del ADCE es el quirúrgico, y éste implica la realización de una histerectomía total extrafascial con anexectomía bilateral y asociado a una linfadenectomía como parte de la estadificación. La linfadenectomía incluye la extirpación de los ganglios pélvicos (territorios de la iliaca externa hasta la común y la fosa obturatriz) y los lumboaórticos. En el caso de que la afectación de tumor implique el cérvix (estadio de la FIGO II) se deberá realizar una histerectomía radical tipo Piver II o III; y si el tipo histológico es del tipo seroso-papilar es recomendable la extirpación del epiplón por la tendencia a diseminar por la cavidad peritoneal de este tipo de neoplasias. Antes de proceder a realizar la histerectomía es conveniente bloquear las trompas para evitar diseminaciones de células tumorales por el peritoneo debidas a la manipulación del útero y hacer una citología del lavado de la cavidad peritoneal. Este proceder permite una correcta estadificación quirúrgica según los criterios de la FIGO. Esto implica que si no se realiza correctamente este paso, el ADCE estaría infraestadificado y por ello podría ser infratratado, lo que pondría en peligro la vida de la paciente. Sin embargo, algunas corrientes están cuestionando el valor de la linfadenectomía en este tipo de tumores, por la morbilidad que produce y su dudoso efecto sobre la supervivencia, preconizando su abolición. En esta revisión se pondrán las posturas basadas en la evidencia disponible y se analizarán las ventajas e inconvenientes de su uso sistemático.

Diseminación linfática del ADCE

Morbilidad de la linfadenectomía en el ADCE

Reducir la morbilidad de la linfadenectomía: abordaje laparotómico vs laparoscópico

Elección de los beneficiarios de la linfadenectomía en el ADCE

Impacto de la linfadenectomía en la supervivencia

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA

 

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