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VII Congreso SECLA Valencia
 

 


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AMERICAN JOURNAL OF SURGERY

Assessment of psychomotor skills acquisition during laparoscopic cholecystectomy courses.
Hance J
, Aggarwal R, Moorthy K, Munz Y, Undre S, Darzi A.

Am J Surg. 2005 Sep;190(3):507-11.

Department of Surgical Oncology and Technology, St. Mary's Hospital, Imperial College London, London, UK. [email protected]


Este estudio plantea la posibilidad de realizar una valoración objetiva de la habilidad psicomotora adquirida durante la realización de cursos cortos de colecistectomía laparoscópica. MÉTODO. Se evaluó la habilidad laparoscópica de 37 residentes quirúrgicos antes y después de realizar uno de tres cursos separados de dos días cada uno (A, B y C), todos con el mismo formato. La evaluación se llevó a cabo mediante la realización de una tarea laparoscópica estandarizada simulada, midiendo varios aspectos de la realización de la tarea mediante un artilugio electromagnético de medición de movimientos manuales ya validado. RESULTADOS. De forma global, los participantes hicieron significativas mejorías en longitud de la tarea (P=.006), número de movimientos necesarios (P<.001), y tiempo requerido (P<.001). Analizando los tres cursos por separado, solo los participantes de los cursos A y C hicieron mejorías significativas. DISCUSION. Se pueden utilizar métodos de validación objetivos para conocer el grado de aprendizaje de habilidades psicomotoras durantes los cursos. Además de proporcionar a los participantes información sobre su aprovechamiento, estos datos pueden utilizarse para demostrar la eficacia de los cursos.

Why are women deterred from general surgery training?
Park J
, Minor S, Taylor RA, Vikis E, Poenaru D.

Am J Surg. 2005 Jul;190(1):141-6.

Department of Surgery, University of Manitoba, Winnipeg, Manitoba, Canada R3A 1R9. [email protected]


Los autores de este estudio canadiense se plantean el análisis de los factores que contribuyen al poco interés demostrado por las estudiantes por la cirugía general (CG) como especialidad para realizar la residencia, y también comparar la percepción de la especialidad entre las estudiantes y las cirujanas. MÉTODO. Distribuyeron encuestas a los estudiantes del ultimo año de cuatro facultades de Medicina y en todo el país a todas las cirujanas de Canadá. RESULTADOS. De los estudiantes que habían descartado la CG como especialidad, entre las mujeres era menos probable que entre los hombres que hubieran encontrado un modelo cirujano del mismo sexo y más frecuente que hubieran experimentado discriminación de género durante su rotación por CG (P < .05). Las estudiantes tenían la percepción de que la CG era incompatible con una vida familiar, un matrimonio feliz, o tener hijos, mientras que las mujeres cirujanas eran bastante más positivas sobre su elección de especialidad. CONCLUSIONES. Existen tanto barreras reales como percibidas pero irreales que pueden desilusionar a las mujeres para que elijan la especialidad de CG. Las barreras reales incluyen la discriminación sexual y la falta de modelos femeninos en CG. Hay también claras diferencias en la percepción que tienen estudiantes y cirujanas en cuanto al estilo de vida de los cirujanos que deberían tenerse en cuenta.

COMENTARIO. Desgraciadamente en España no son solo las mujeres las que no quieren hacer la residencia de Cirugía. Y sin embargo este hecho no genera mucha literatura en nuestro país. ¿Le preocupa a alguien la absoluta falta de afición a la cirugía que existe ahora entre nuestros estudiantes?

Formal training in advanced surgical technologies enhances the surgical residency.
Martin RC 2nd
, Kehdy FJ, Allen JW.

Am J Surg. 2005 Aug;190(2):244-8.

Department of Surgery, Division of Surgical Oncology, University of Louisville, J. Graham Brown Cancer Center, 315 E. Broadway, #313, Louisville, KY 40202, USA. [email protected]

INTRODUCCIÓN. Los cirujanos hemos aprendido a utilizar instrumentos cada vez más adecuados para el cuidado de los pacientes. El gran avance de la tecnología quirúrgica ha sido uno de los mayores avances de la medicina moderna y hoy en día representa la forma estandarizada de aplicar la cirugía. El objetivo de este trabajo es examinar los cambios en las tecnologías quirúrgicas que se han producido en los últimos 15 años, evaluarlos y presentar los resultados de una rotación estructurada por tecnologías quirúrgicas avanzadas llevada a cabo en la Universidad de Louisville, Departmento deCirugía. MÉTODO. Se enviaron cuestionarios a 36 cirujanos que habían completado la residencia realizando la rotación de tecnologías quirúrgicas avanzadas para evaluar el éxito de su formación. RESULTADOS. Desde su llegada en 1998 hasta 2004, los residentes realizaron un total de 1097 procedimientos, o una media de 35 casos al mes. Gran parte de las intervenciones fueron de laparoscopia avanzada, incluyendo técnicas antirreflujo (Nissen), colocación de bandas gástricas, bypass gástricos, esplenectomías, resecciones de colon y de intestino delgado, nefrectomía de donante y ablaciones hepáticas. Del mismo modo, un análisis de los dos procedimientos que se consideraban avanzados a finales de los 90 (biopsia de ganglio centinela y procedimientos endovasculares) demuestra que el número de estos casos realizados durante esta rotación ha caído durante los dos últimos años. La impresión global sobre esta rotación para estos cirujanos fue que era “integral” o “esencial” para el 70% y “útil” para el 20%. CONCLUSION. Los rápidos avances que estamos viviendo en ciencia, en sistemas y en tecnología de la información proporcionan muchas posibilidades nuevas a la formación quirúrgica, que sigue siendo responsabilidad de los departamentos de cirugía. Los cambios culturales en cirugía incluyen una aproximación a las tecnologías quirúrgicas, con especial atención a la cirugía geriátrica y a la evaluación de resultados. La curva de aprendizaje de cualquiera de estos nuevos procedimientos es inevitablemente larga, y la formación tradicional de los residentes se basa con demasiada frecuencia en procedimientos convencionales y rutinarios. En estos tiempos es fundamental que los residentes de cirugía lleven a cabo una rotación formal en tecnologías quirúrgicas avanzadas.

Participants' opinions of laparoscopic training devices after a basic laparoscopic training course.
Madan AK
, Frantzides CT, Tebbit C, Quiros RM.
Am J Surg. 2005 Jun;189(6):758-61.

Department of Surgery, University of Tennessee Health Science Center, 956 Court Ave., Room G210, Memphis, TN 38163, USA. [email protected]

ANTECEDENTES. Las habilidades laparoscópicas básicas se aprenden y se practican mejor inicialmente en entornos inanimados. Se utilizan para ello diversos artilugios que van desde simples cajas de entrenamiento hasta sofisticados entrenadores de realidad virtual. En este trabajo se comparan los resultados de diversos métodos de entrenamiento en función de la opinión de los que los utilizan. MÉTODO. Los alumnos fueron estudiantes de medicina voluntarios. Todos realizaron una sesión de laparoscopia en un laboratorio con un modelo animal (cerdo). Luego fueron divididos en tres grupos: grupo A, entrenamiento con realidad virtual (MIST-VR); grupo B, un pelvitrainer inanimado (LTS 2000); y grupo C, ambos. Cada grupo recibió diez sesiones de entrenamiento con el elemento asignado. Tras completar las sesiones, todos los estudiantes volvieron al laboratorio con el modelo animal. Durante esta sesión, se recogieron las opiniones de los estudiantes sobre cada modelo de entrenamiento y las tareas específicas realizadas. RESULTADOS. No se encontró diferencia significativa entre los grupos A y B cuando se les preguntó si su modelo de entrenamiento había sido útil para adquirir habilidad, si era realista, si les había ayudado en la cirugía en el animal y si era interesante. Cuando se plantearon las mismas preguntas al grupo C, tampoco hubo diferencias significativas entre ambos modelos de entrenamiento excepto que el 47% de los alumnos pensaba que el MIST-VR no era realista mientras que el 0% pensaba que el LTS 2000 no era realista (P <.003). El nivel de dificultad de cada tarea se correlacionaba con cuanto ayudaba esa tarea específica a desarrollar las habilidades en cada modelo de entrenamiento (P <.0001). En el grupo C, el 89% de los participantes pensaba que el LTS 2000 era más útil que el MIST-VR y el 56% pensaba que el LTS 2000 era más interesante que el MIST-VR. Además, el 83% de los estudiantes del grupo C eligió el LTS 2000 cuando se les pidió que eligieran un modelo de entrenamiento. CONCLUSIONES. Aunque los entrenadores de realidad virtual pueden tener algunas ventajas, la mayoría de los participantes prefirieron los pelvitrainers, considerando que son más útiles, más interesantes, y que deberían ser la elección en caso de solo disponer de uno de los dos procedimientos.

Gender differences in the self-assessment of surgical residents.
Minter RM, Gruppen LD, Napolitano KS, Gauger PG.

Am J Surg. 2005 Jun;189(6):647-50.

Department of Surgery, University of Michigan Medical School, 1500 E. Medical Center Dr., Ann Arbor, MI 48109, USA. [email protected]


Otro curioso trabajo en el que se plantea la diferencia entre la autoestima de los residentes de cirugía hombres y mujeres. MÉTODO. Se calculó la diferencia en la evaluación efectuada por los facultativos y la autoevaluación de los residentes para todos los residentes de cirugía general y cirugía plástica. Se aplicaron medidas externas objetivas de la actividad comparando a los residentes hombres con los residentes mujeres. RESULTADOS. Los residentes de ambos sexos no eran diferentes en cuanto a su actividad. Todos ellos infravaloraban su habilidad comparados con la valoración de los facultativos; sin embargo, los residentes de cirugía general lo hacían en mayor grado (P < .05). Las residentes mujeres se infravaloraban más que sus compañeros masculinos, aunque este hecho no era estadísticamente significativo. CONCLUSIONES. Aunque las residentes de cirugía generalmente tienen confianza en su capacidad, esto pueden contrastar con la autopercepción de muchas estudiantes de medicina. Puede ser importante tener en cuenta las diferencias de género en la autopercepción a la hora de proporcionar feedback en la formación a las mujeres estudiantes y residentes.

Initial use of a novel instrument to measure professionalism in surgical residents.
Gauger PG
, Gruppen LD, Minter RM, Colletti LM, Stern DT.

Am J Surg. 2005 Apr;189(4):479-87.

Department of Surgery, Division of Endocrine Surgery, 1500 E. Medical Center Dr., Taubman Center TC2920H, Ann Arbor, MI 48109-0331, USA. [email protected]

Los autores desarrollan un método para medir la profesionalidad en diferentes aspectos específicos y lo aplican a residentes de cirugía. MÉTODO. La profesionalidad se subdividió en 15 aspectos diferentes. Se determinaron descriptores de comportamiento para los extremos y para algunos puntos intermedios seleccionados. Se evidenció que los residentes podían “ir demasiado lejos” en algunos comportamientos profesionales. Por lo tanto, aunque se estableció una escala ordinal continua de 7 puntos, una puntuación de 7 no era necesariamente la ideal. RESULTADOS. El instrumento fue aplicado por los facultativos para evaluar a los residentes y también por los propios residentes en autoevaluación. En valores ordinales, la media (SD) de las puntuaciones de todos los aspectos en la evaluación de los facultativos fue de 4.95 (0.38) mientras que la media de las autoevaluaciones fue 4.95 (0.39). La confianza del método fue alta (coeficiente alfa 0.85). CONCLUSION. Este instrumento es útil para medir comportamientos profesionales durante la residencia de cirugía. Deberá utilizarse en más ocasiones para establecer realmente su validez.

Laparoscopic and thoracoscopic approaches for the treatment of hepatocellular carcinoma.
Teramoto K
, Kawamura T, Takamatsu S, Nakamura N, Kudo A, Noguchi N, Irie T, Arii S.

Am J Surg. 2005 Apr;189(4):474-8.

Department of Surgery, Division of Hepato-Biliary-Pancreatic Surgery, Tokyo Medical and Dental University, Yushima 1-5-45, Bunkyo-Ku, Tokyo, Japan 1138519. [email protected]


Se evalúan los resultados del abordaje laparoscópico y toracoscópico del carcinoma hepatocelular en la Universidad de Tokyo. PACIENTES Y MÉTODO. Un total de 33 tratamientos laparoscópicos y toracoscópicos se realizaron en pacientes con carcinoma hepatocelular, resección hepática (LTR) en 15 pacientes y ablación térmica (LTA) en 18 pacientes. RESULTADOS. La estancia media postoperatoria fue de 12.7 días tras la resección y de 14.8 días tras ablación. La supervivencia actuarial a 1- y 3- años fue del 100% y 80%, respectivamente, tras LTR y 95% y 75%, respectivamente, tras LTA. La supervivencia libre de enfermedad a 1- y 3- años fue del 75% y 40%, respectivamente, tras LTR, y del 60% y 28%, respectivamente, tras LTA. CONCLUSION. La resección hepatica laparoscópica y toracoscópica tiene las ventajas de la curabilidad de la cirugía abierta y la menor invasión del abordaje. La ablación térmica es útil para tumores que no pueden detectarse percutáneamente por ultrasonidos. La intervención laparoscópica o toracoscópica se considera una alternativa de tratamiento para pacientes seleccionados con carcinoma hepatocelular.


BRITISH JOURNAL OF SURGERY

 
Randomized clinical trial comparing 5-year recurrence rate after laparoscopic versus Shouldice repair of primary inguinal hernia. Arvidsson D, Berndsen FH, Larsson LG, Leijonmarck CE, Rimback G, Rudberg C, Smedberg S, Spangen L, Montgomery A.

Br J Surg. 2005 Sep;92(9):1085-91.

Department of Surgery, Karolinska Hospital, Stockholm, Sweden.


ANTECEDENTES. La técnica de Shouldice es el “gold standard” de la reparación herniaria abierta sin malla. El propósito de este trabajo era comparar la recurrencia a 5 años tras Shouldice y reparación laparoscópica transabdominal preperitoneal (TAPP) de la hernia inguinal primaria. PACIENTES Y MÉTODO. Se aleatorizaron los pacientes varones con hernia inguinal primaria unilateral para ser intervenidos mediante Shouldice o TAPP. Un observador independiente puntuó la realización de la técnica por el cirujano. El seguimiento incluyó examen clínico al año, un cuestionario a los 2 y 3 años, y un examen clínico a los 5 años. RESULTADOS. Entre febrero de 1993 y marzo de 1996, se incluyeron 1183. 920 pacientes fueron revisados hasta los cinco años, 454 en el grupo TAPP y 466 en el grupo Shouldice. La incidencia acumulada de recidiva a los 5 años fue del 6.6% en el grupo TAPP y del 6.7% en el grupo Shouldice. El dolor postoperatorio fue un factor de riesgo de recidiva tras Shouldice pero no tras TAPP. Hubo una correlación entre la puntuación baja de la técnica del cirujano y la recurrencia. CONCLUSION. La incidencia de recurrencia a 5 años es aceptable y no hay diferencia entre las dos técnicas. Una técnica de baja calidad origina una incidencia de recurrencia mayor. La TAPP constituye una excelente alternativa para la reparación de la hernia inguinal primaria.

Tolerance of uncertainty, extroversion, neuroticism and attitudes to randomized controlled trials among surgeons and physicians.
McCulloch P
, Kaul A, Wagstaff GF, Wheatcroft J.

Br J Surg. 2005 Oct;92(10):1293-7.

Academic Unit of Surgery, University of Liverpool, Liverpool, UK.


ANTECEDENTES. Los cirujanos tienen reputación de ser decididos y autoconfiados, lo que sugiere que pueden tolerar mal la falta de seguridad y por lo tanto ser menos capaces que otros médicos de trabajar en equipo. Su comportamiento típico se caracteriza por una personalidad estable y extrovertida y pueden preferir un juicio clínico espontáneo a un ensayo clínico aleatorizado. El propósito de este estudio era comparar características de la personalidad y tolerancia a la incertidumbre entre cirujanos y médicos, con el fin de determinar si las diferencias pueden explicar la dificultad de los cirujanos para llevar a cabo ensayos clínicos aleatorizados. MÉTODO. Se realizó una encuesta por correo a 1000 cirujanos generales y 1000 médicos. Los encuestados completaron un test de autoevaluación de personalidad de Eysenck, la escala de intolerancia a la ambigüedad de Budner y un cuestionario corto sobre actitudes ante los ensayos aleatorizados. Se aplicaron análisis de correlación y de regresión múltiple. RESULTADOS. Se obtuvo un porcentaje de respuesta del 36.5%. Los médicos eran con más frecuencia mujeres (P < 0.001) y habían utilizado un año más en puestos académicos que los cirujanos (P < 0.030). Los cirujanos eran significativamente más extrovertidos (P < 0.001) y menos neuróticos (P < 0.001) que los médicos. Los cirujanos eran significativamente más intolerantes a la incertidumbre que los médicos (P = 0.007). El análisis multivariante identificó la edad (P < 0.030) y el sexo (P = 0.015) como factores predictores independientes de intolerancia a la incertidumbre. La predisposición de ambos grupos de profesionales hacia los ensayos clínicos aleatorizados no fue diferente. CONCLUSION. Los cirujanos no tienen prejuicios contra los ensayos aleatorizados pero su intolerancia a la incertidumbre puede hacer que se abstengan de decidir que un paciente concreto es adecuado para entrar en un estudio. Si hubiera más cirujanos mujeres, esta diferencia entre los cirujanos y los médicos podría desaparecer.

 
Impact of anastomotic leakage on long-term survival of patients undergoing curative resection for colorectal cancer.
McArdle CS
, McMillan DC, Hole DJ.

Br J Surg. 2005 Sep;92(9):1150-4.

University Department of Surgery, Royal Infirmary, Glasgow, UK. [email protected]


ANTECEDENTES. Es bien sabido el impacto que tiene la aparición de una fuga anastomótica en el postoperatorio inmediato de los pacientes sometidos a resección curativa por carcinoma colorrectal, sin embargo está menos claro el impacto de este hecho en la supervivencia a largo plazo. El objetivo de los autores de este trabajo era evaluar la relación entre fuga anastomótica y supervivencia a largo plazo de los pacientes sometidos a resección potencialmente curativa de carcinoma colorrectal. MÉTODO. Se incluyeron en el estudio 2235 patients sometidos a resección curativa de colon por carcinoma colorectal entre 1991 y 1994 en Escocia. Se calculó la supervivencia a los cinco años con los ajustes correspondientes. RESULTADOS. Catorce (16%) de los 86 pacientes con fuga anastomótica murieron en los primeros 30 días tras la intervención, comparados con 83 (3.9%) de los 2149 sin fuga. La supervivencia a los 5 años específica para el cáncer, incluyendo muertes postoperatorias, fue del 42% en pacientes con fuga anastomótica comparado con el 66.9% en pacientes sin fuga (P < 0.001). Excluyendo las muertes postoperatorias, los valores fueron 50% y 68.0% respectivamente (P < 0.001). Las frecuencias relativas ajustadas, para los pacientes con una fuga anastomótica comparados con los que no tuvieron fuga, y excluyendo la mortalidad a los 30 días, fueron 1.61 (intervalo de confianza al 95% 1.19 a 2.16; P = 0.002) para supervivencia global y 1.99 (intervalo de confianza al 95% 1.42 a 2.79; P < 0.001) para supervivencia específica asociada al cáncer. CONCLUSION. El desarrollo de una fistula anastomótica se asocia con peor supervivencia a largo plazo tras la resección potencialmente curativa del carcinoma colorrectal.

Prospective nationwide analysis of laparoscopic versus Lichtenstein repair of inguinal hernia.
Wara P
, Bay-Nielsen M, Juul P, Bendix J, Kehlet H.

Br J Surg. 2005 Oct;92(10):1277-81.

Surgical Department L, Aarhus University Hospital, Aarhus, Denmark.


ANTECEDENTES. De acuerdo con la revisión de la Cochrane, la reparación laparoscópica de la hernia inguinal se compara favorablemente con la reparación abierta con malla, pero los autores centran el interés de este trabajo en su proyección nacional, teniendo en cuenta qué ocurre en los departamentos quirúrgicos en general, y no solo en aquellos con especial interés por la cirugía herniaria. El estudio comparaba índices de reintervención en todo el país, tras reparaciones de Lichtenstein y laparoscópicas, ajustando para factores predisponentes a la recurrencia. MÉTODO. Se compararon 3.606 reparaciones herniarias laparoscópicas consecutivas con 39.537 reparaciones de Lichtenstein que fueron recogidas de forma prospectiva en un registro nacional llevado a cabo entre 1998 y 2003. Los pacientes fueron subagrupados de acuerdo con el tipo de hernia: primaria o recurrente y unilateral o bilateral. Se calcularon frecuencias globales de reintervención e intervalos de confianza al 95%. Las frecuencias de reintervención a largo plazo se estimaron con el método de Kaplan-Meier. RESULTADOS. Las incidencias globales de reintervención tras cirugíalaparoscópica y Lichtenstein de hernias primarias indirectas unilaterales fueron 0 versus 1.0%, para hernias primarias directas 1.1% versus 3.1%, para hernias unilaterales recurrentes 4.6% versus 4.8% y para hernias bilaterales recurrentes 2.6% versus 7.6%. Los resultados no fueron diferentes en ninguno de los casos. Sin embargo, la reparación laparoscópica de una hernia bilateral primaria se asoció con una frecuencia más alta de reintervención que tras la reparación de Lichtenstein (4.8% versus 3.0%) (P = 0.017). CONCLUSION. La reparación laparoscópica tiene resultados similares al Lichtenstein en cuanto a recidivas para las hernias primarias directas e indirectas, y para las recurrentes unilaterales y bilaterales, pero es inferior para las hernias primarias bilaterales.

COMENTARIO. ¿Cuál puede ser la razón de este curioso resultado? En cualquier caso, en cierto modo viene a apoyar a los que desde hace tiempo no tenemos clara la indicación de la laparoscopia para la hernia inguinal, ya que una de las pocas indicaciones que nos podían parecer aceptables era precisamente la primaria bilateral, que sin embargo parece que se beneficia más de un procedimiento protésico abierto.

Bladder and sexual function following resection for rectal cancer in a randomized clinical trial of laparoscopic versus open technique.
Jayne DG
, Brown JM, Thorpe H, Walker J, Quirke P, Guillou PJ.

Br J Surg. 2005 Sep;92(9):1124-32.

Academic Unit of Surgery, St James's University Hospital, Leeds, UK. [email protected]


ANTECEDENTES. Se trata de estudiar la incidencia de disfunción vesical y sexual tras la cirugía laparoscópica del cáncer rectal, en la que la extirpación del mesorrecto puede afectar a ambas funciones. MÉTODO. El funcionamiento vesical y sexual se valoraron en pacientes que habían sido sometidos a resección laparoscópica de recto, resección abierta de recto o resección colónica laparoscópica dentro del ensayo inglés de cirugía convencional frente a cirugía asistida por laparoscopia en el cáncer colorrectal CLASICC(Conventional versus Laparoscopic-Assisted Surgery In Colorectal Cancer), utilizando el baremo internacional de sintomatología prostática (International Prostatic Symptom Score), el índice internacional de función eréctil (International Index of Erectile Function) y el índice de función sexual femenina (Female Sexual Function Index). Se utilizaron para la comparación los datos de función sexual y vesical de la European Organization for Research and Treatment of Cancer QLQ-CR38 recogidos en el ensayo CLASICC. RESULTADOS. 247 (71.2%) de 347 pacientes completaron los cuestionarios. La función vesical fue similar tras las intervenciones laparoscópicas y abiertas para cáncer de recto. La función sexual en conjunto y la función eréctil tendían a ser peores en los hombres tras cirugía rectal laparoscópica que tras cirugía rectal abierta (función global: diferencia - 11.18 (intervalo de confianza al 95% -22.99 a 0.63), P = 0.063; función eréctil: diferencia -5.84 (intervalo de confianza al 95% -10.94 a -0.74), P = 0.068). La excision total del mesorrecto (TME) se realizaba más frecuentemente en el grupo laparoscópico que en el grupo abierto. La TME (odds ratio (OR) 6.38, P = 0.054) y la conversión a abierta (OR 2.86, P = 0.041) fueron factores predictores independientes de disfunción sexual postoperatoria en el varón. No se encontraron diferencias en la función sexual femenina. CONCLUSION. La resección rectallaparoscópica no tuvo efectos adversos sobre la función vesical, pero hubo una tendencia hacia el empeoramiento de la función sexual masculina, lo cual puede explicarse por la incidencia más alta de TME en el grupo laparoscópico de resección de recto.

Index for predicting mortality in elderly surgical patients.
Lloyd H
, Ahmed I, Taylor S, Blake JR.

Br J Surg. 2005 Apr;92(4):487-92.

Department of Surgery, King's Mill Hospital, Mansfield Road, Sutton-in-Ashfield NG17 4JL, UK.


Este es un problema al que nos enfrentamos cada vez con más frecuencia, ya que la edad media de los pacientes quirúrgicos es cada vez más alta. El objetivo de los autores era validar un índice de mortalidad para pacientes de más de 65 años de edad en los que hay que decidir tratamiento conservador o tratamiento quirúrgico. MÉTODO. En un estudio llevado a cabo desde hace más de 20 años en pacientes ancianos ingresados por un problema quirúrgico, se identificaron 11 variables como significativas para predecir mortalidad: edad, recuento de leucocitos, concentración de urea sérica, frecuencia cardíaca, tensión arterial media, tipo de admisión, urgencia de la intervención, complejidad de la cirugía, manejo conservador y categorías diagnósticas de enfermedad vascular y de malignidad. Utilizando análisis multivariante de regresión logística, se diseñó un índice de mortalidad. Este índice fue validado en otro estudio independiente de pacientes similares tratados entre 1999 y 2001. RESULTADOS. La comparación de los datos de derivación y de validación demostró una distribución similar de las variables sin diferencias significativas en la mortalidad (mortalidad global 9.3% para el estudio de derivación versus 9.6% para el estudio de validación; chi(2) = 0.084, 1 d.f., P = 0.771). Los tests de calibración y discriminación no mostraron diferencias significativas en la predicción de muertes. CONCLUSION. Este índice de mortalidad se diseñó específicamente para pacientes de más de 65 años que reciben tratamiento quirúrgico o conservador. Puede ser útil a la hora de aconsejar a los pacientes y a sus familiares sobre el posible resultado del tratamiento.

Sex-based analysis of the outcome of laparoscopic cholecystectomy for acute cholecystitis.
Lee HK, Han HS, Min SK, Lee JH.

Br J Surg. 2005 Apr;92(4):463-6.

Department of Surgery and Medical Research Centre, Ewha Women's University College of Medicine, Seoul, Korea.

Los autores de este trabajo pertenecen a la Universidad de Mujeres de Ewha, en Seúl (Corea). Llega a conclusiones similares a las del autor del artículo “Peculiaridades de la Colecistectomía laparoscópica en el paciente de sexo masculino”, JR Lucena Olavarrieta, publicado en esta Revista en 2003 (Seclaendosurgery.com (en línea) 2003, nº 5. Disponible en Internet: http://www.seclaendosurgery.com/seclan5/art02.htm. ISSN: 1698-4412).El autor encontraba una incidencia de colecistitis aguday de pancreatitis biliar dos veces superior en el sexo masculino en los pacientes mayores de 65 años. Los varones presentaron un incremento significativo en el riesgo de conversión, que decreció a medida que aumentaba la experiencia y confianza con las técnicas laparoscópicas. La mortalidad fuedos veces más alta en los varones (intervalo de confianza 1.3-2.8, p=0.0001).

En el presente trabajo se correlacionaban el sexo, la severidad de la colecistitis aguda y los resultados de la colecistectomía laparoscópica. De 674 pacientes en los que se intentó llevar a cabo una colecistectomía laparoscópica, 348 tenían colecistitis crónica y 326 colecistitis aguda. Se revisaron retrospectivamente las historias clínicas del segundo grupo. RESULTADOS. La proporción de varones aumentaba significativamente con la severidad de la colecistitis: el 37.4% de los que tenían colecistitis crónica eran hombres, mientras que el 44.4% de los que tenían colecistitis aguda no complicada y el 57% de los que tenían colecistitis aguda complicada eran hombres (P = 0.001). El análisis multivariante demostró que la edad avanzada (odds ratio 2.24; P = 0.004) y el sexo masculino (odds ratio 1.76; P = 0.029) de forma independiente eran predictores de colecistitis aguda complicada. La incidencia de conversion a cirugía abierta fue del 6.4% en los hombres y del 5.9% en las mujeres (P = 0.843). La incidencia de complicaciones postoperatorias fue del 10.3% y 8.2% respectivamente (P = 0.528). CONCLUSION. El sexo masculino es un factor de riesgo de colecistitis aguda severa, pero los resultados tras la colecistectomía laparoscópica en los hombres no difieren significativamente de los resultados que se obtienen con las mujeres.

Randomized clinical trial of laparoscopic versus open appendicectomy for confirmed appendicitis.
Moberg AC
, Berndsen F, Palmquist I, Petersson U, Resch T, Montgomery A.

Br J Surg. 2005 Mar;92(3):298-304.

Department of Surgery, University Hospital of Malmo, 205 02 Malmo, Sweden. [email protected]

¿Merece la pena el esfuerzo que hay que hacer, en el ámbito habitual sobresaturado de nuestras urgencias, para hacer las apendicectomías por laparoscopia? A la vista de los resultados de estos autores, se diría que no.

Los autores comparan la recuperación de los pacientes tras apendicectomía laparoscópica (LA) y abierta (OA) para apendicitis confirmada, siendo ambas técnicas llevadas a cabo por cirujanos experimentados en un entorno docente (hospital universitario en Malmo, Suecia). 173 pacientes con apendicitis confirmada laparoscópicamente y adecuados para LA se aleatorizaron de forma prospectiva para realizar LA o OA de forma ciega. El objetivo principal fue el tiempo hasta la recuperación total. Objetivos secundarios fueron el tiempo de intervención, complicaciones, la estancia hospitalaria y el estado funcional.

RESULTADOS. No hubo diferencia significativa entre LA y OA en el tiempo hasta la recuperación total (9 y 11 días respectivamente; P = 0.225). El tiempo de intervención fue de 55 min en el grupo LA y de 60 min en el grupo OA (P = 0.416). La incidencia de complicaciones fue del 8.6% y 11.0% respectivamente (P = 0.696), y la estancia hospitalaria media fue de dos días en ambos grupos (P = 0.192). La siruación functional fue significativamente mejor en el grupo LA 7-10 días después de la intervención (P = 0.045). CONCLUSION. No hubo diferencia en el tiempo necesario para la recuperación total tras LA y OA en pacientes con apendicitis confirmada. Se produjo una tendencia hacia la mejoría de la actividad física tras el procedimiento laparoscópico.

Randomized clinical trial of open versus laparoscopic cholecystectomy in the treatment of acute cholecystitis.
Johansson M
, Thune A, Nelvin L, Stiernstam M, Westman B, Lundell L.

Br J Surg. 2005 Jan;92(1):44-9.

Department of Surgery, Sahlgrenska University Hospital, Gothenburg, Sweden.


En la línea del anterior, este trabajo se plantea las ventajas del abordaje laparoscópico en la colecistitis aguda sin encontrar muchas diferencias con la técnica abierta en cuanto a morbilidad y recuperación postoperatoria. Se aleatorizaron de forma prospectiva 70 pacientes con criterios de colecistitis aguda para colecistectomía laparoscópica o abierta. El tipo de intervención era desconocido para el paciente y para todo el personal hospitalario implicado en los cuidados postoperatorios.

RESULTADOS. Ambos grupos fueron similares en cuanto a características demográficas y clínicas. No hubo diferencias significativas en cuanto a incidencia de complicaciones postoperatorias ni escala de dolor en el momento del alta. En ocho casos se convirtió la cirugía laparoscópica a abierta. El tiempo medio de intervención fue de 90 min (rango 30-155) y 80 (rango 50-170) min en el grupo laparoscópico y abierto respectivamente (P = 0.040). El coste médico directo fue equivalente en los dos grupos. Aunque la estancia postoperatoria media fue de 2 días en cada grupo, fue significativamente más corta en el grupo laparoscópico (P = 0.011). CONCLUSION. La colecistectomía por colecistitis aguda puede realizarse por vía laparoscópica o abierta sin ninguna diferencia clínica relevante en el postoperatorio. Ambas técnicas ofrecen baja morbilidad y rápida recuperación postoperatoria.



 

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