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CIRUGÍA EN ESPAÑA: EL FEUDO DEL HOMBRE MADURO

Encuesta de www.seclaendosurgery.com , revista de la Sociedad Española de Cirugía Laparoscópica en veinte hospitales españoles.


CONCLUSIONES GENERALES

  1. De 20 Servicios de Cirugía analizados, sólo uno tiene al frente a una mujer.
  2. Aunque en las Facultades de Medicina la mayoría de estudiantes son mujeres, las médicos colegiadas sólo representan el cuarenta por ciento del total.
  3. El 76,17 por ciento de todos los cirujanos de los servicios (incluyendo fijos, interinos, residentes y contratos parciales) son hombres, frente a sólo un 23,83 de mujeres.
  4. En la categoría laboral más alta, la de cirujanos fijos, la proporción de varones es aún mayor, con casi un 87 por ciento, mientras que el porcentaje de mujeres es de un escaso 13 por ciento.
  5. Las plantillas fijas están formadas mayoritariamente por hombres entre 50 y 65 años (57,7%). En el plazo de diez años, la mayor parte de estos profesionales se jubilará, lo que provocará un serio problema de reemplazo en los hospitales españoles.
  6. Las cifras se invierten según se desciende hacia categorías profesionales inferiores y modalidades laborales más precarias: las mujeres representan el 32 por ciento de los interinos, el 34, por ciento de los contratados parciales o para guardias y el 54,8 por ciento del total de los residentes. La media de edad de los cirujanos en estos grupos es también mucho menor.
  7. El porcentaje total de profesionales con título de doctor es del 23,1 por ciento de los cirujanos. De esos doctores, sólo el 15,7 por ciento son mujeres, frente al 84,3 por ciento de los doctores varones.
  8. En investigación, el porcentaje de mujeres responsables de proyectos es del 25 por ciento, pero el número de publicaciones en las que los primeros autores son hombres es del 80,19 por ciento.
  9. El 70 por ciento de los encuestados opina que menos del 25 por ciento de las intervenciones del servicio son realizados por mujeres
  10. Curiosamente, la sociedad en general se muestra más avanzada en su aceptación de la mujer en todos los ámbitos que los propios cirujanos, a los que se supone un nivel educativo alto: el 80 por ciento de los cirujanos cree que los pacientes acogen favorablemente o de forma indiferente a una cirujana. Sólo el 20 por ciento considera que la predisposición en desfavorable en el paciente. En cambio, el 45 por ciento de los encuestados cree que cuando un cirujanos necesita ayuda de un colega, prefiere acudir a un hombre.


ACTIVIDAD QUIRÚRGICA LAPAROSCÓPICA:

  1. Dieciocho de los veinte centros consultados realizan laparoscopia programada en sus Servicios de Cirugía. Las mujeres que practican laparoscopia representan el 19.3% sobre el total de cirujanos que realizan estas técnicas, que son casi la mitad de todos los cirujanos de los servicios.
  2. Sólo diez de los veinte servicios encuestados hacen laparoscopia de urgencia, pero en este caso el porcentaje de cirujanas que la practican alcanza el 23.3 por ciento dentro del escaso 16 por ciento total de cirujanos que practican estas técnicas en las Urgencias.

INTRODUCCIÓN

  • Un poco de historia
  • En España y fuera de nuestras fronteras

OBJETIVOS DEL TRABAJO
MATERIAL Y MÉTODO
RESULTADOS
DISCUSIÓN
OPINIÓN
CONCLUSIÓN
BIBLIOGRAFIA
ENCUESTA



INTRODUCCIÓN

"A Chirugien should have three dyvers properties in his person, that is to saie, A harte of a lyon, Eyes like the eyes of a hawke, and Handes the handes of a woman". John Halle (1529-1568), en la "Epistle to the Reader" de su traducción de la "Chirugia Parva" de Lanfranc.

Según esta antigua frase, un buen cirujano debe poseer tres cualidades: corazón de león, ojos de águila y manos de dama. En los hospitales públicos españoles, las manos femeninas representan un ridículo 20% en unos servicios quirúrgicos dominados por hombres mayores de 50 años. Las posibilidades de promoción y ascenso son escasas, a pesar de que las doctoras jóvenes –estudiantes y residentes- superan en número a los varones. En una década, cuando la jubilación deje sin reemplazo al grueso de los servicios quirúrgicos de los hospitales públicos españoles, la crisis de la cirugía en nuestro país será patente.

Dra. Elena Ortíz Oshiro.
Correo-e: [email protected]
Dra. Carmen Hernández
Correo-e: [email protected]
Servicio de Cirugía General y Digestivo I. Hospital Clínico San Carlos, Madrid.
Olga Robles Santín
Correo-e: [email protected]

Todos los profesionales de la cirugía nos enfrentamos a diario a los cada vez más complejos y acuciantes problemas de esta profesión. En el caso de las cirujanas, las dificultades que debemos afrontar por razón de nuestro sexo son, además, una carga añadida que a menudo nos hace cuestionarnos si el largo y esforzado camino recorrido ha servido para algo.

La cirugía, que es una de las especialidades más hermosas, creativas y satisfactorias que existe sin duda, pasa en la actualidad por uno de los peores momentos de su historia en nuestro país: todos somos conscientes de la falta de motivación que se respira entre los cirujanos, de la escasa compensación tanto económica como profesional que recibimos, de la situación de subempleo en que subsisten muchos de nuestros compañeros y de la consecuencia inmediata de todos estos hechos: la falta de estímulo para la formación en esta especialidad.

A esta triste y cruda realidad se le une otra: la cada vez mayor presencia femenina en las aulas de nuestras facultades. La consecuencia directa de este hecho es la creciente incorporación de la mujer a todas las especialidades. La cirugía no es una excepción. Nuestros colegas asisten atónitos durante los últimos años a la "invasión" femenina de una de las especialidades que durante tantos siglos fue "territorio masculino". Por eso nos preguntamos cuál es en nuestros días la situación de la mujer cirujano, su papel en la asistencia, la docencia y la investigación. Para ello hemos entrevistado a varios de nuestros colegas acerca de diferentes aspectos relacionados con su actividad diaria.

¿Podremos concluir que la cirujana del siglo XXI afronta sus retos en igualdad de condiciones respecto a sus colegas, o deberemos esperar varios siglos más…?

Un poco de Historia

La presencia de la mujer en la Cirugía se inició hace 5.500 años, cuando los súbditos de la reina Shubad de Ur depositaron instrumentos quirúrgicos de pedernal y bronce en su tumba para que pudiera practicar la cirugía en el más allá. Pueden encontrarse pruebas de la existencia de mujeres cirujanas en pinturas de templos y tumbas de las civilizaciones egipcia, sumeria, babilónica, griega y romana (1,2). A partir de aquí, numerosas figuras femeninas sobresalieron en este campo, hasta que la teocracia machista del XVI comenzó a excluir a las mujeres de la práctica médica.

En España y fuera de nuestras fronteras

Volviendo a nuestros días, y según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística, en el año 2000 el porcentaje de mujeres colegiadas como médicos era del 37,82% del total (figura 1).

Esta feminización de la medicina es aún más evidente en las aulas de las facultades de todas las universidades españolas. También sabemos que el número de residentes de Cirugía de sexo femenino en nuestros hospitales ha crecido de manera espectacular en los últimos años. Pero, ¿cómo acceden estas profesionales, una vez formadas, al mercado laboral? ¿De qué forma y en qué medida ocupan la parcela que les corresponde en el desarrollo de su profesión? La respuesta a estas preguntas es uno de los objetivos del presente trabajo: realizar una aproximación lo más directa y realista posible a la situación de las mujeres en el desarrollo de su profesión como cirujanas generales y del aparato digestivo.

En otros países, la atención a los problemas de la integración laboral de las mujeres en todos los ámbitos profesionales ha llevado a la creación de organizaciones que intentan mejorar la situación de las mujeres partiendo del reconocimiento de las dificultades que tienen que afrontar en comparación con sus colegas masculinos.

Así, la Asociación de Mujeres Cirujanas americana (AWS), fundada en 1981 y conocedora de la realidad de ese país -9,5% de mujeres en el total de especialistas en Cirugía General en el año 2000- (Figura 2), intenta "inspirar, alentar y permitir a las mujeres cirujanas realizar sus metas profesionales y personales".

En nuestro entorno europeo, más cercano, también existe una progresiva sensibilización hacia el tema que nos ocupa. El Women in Surgery Training (WIST), dependiente del Royal College of Surgeons inglés reconoce que, a pesar de que más del 70% de los estudiantes de Medicina son mujeres en algunas facultades (situación esta que también se produce en España), solo el 6% de los cirujanos "consultant" –equivalentes a los jefes de Servicio o de sección- son mujeres, solo el 16% de los "registrars" –médicos especialistas- lo son y solo el 24% de los residentes de cirugía general lo son.
La escasa representación femenina entre los profesionales de la cirugía preocupa ya a ciertos organismos docentes que, como la Universidad de Washington, intentan promover activamente la captación de mujeres entre sus estudiantes y residentes de cirugía.


OBJETIVOS DEL TRABAJO


El principal motivo que nos ha llevado a realizar este trabajo es la aplastante realidad; una realidad que, a fuerza de convivir con ella, acaba por integrarse en nuestra rutina y llega a parecernos "normal". Pero las actitudes sexistas son prevalentes en Medicina, y sobre todo en el mundo de la Cirugía. De hecho, la sociedad en general acepta, tácitamente, que en la profesión médica los hombres son dominantes y las mujeres subordinadas. Porque los hombres son educados para ser firmes, analíticos y combativos, mientras que la socialización de la mujer implica características como lealtad, tolerancia y entrega, lo que conduce a un estereotipo femenino que impide llegar a asumir el rol de líder (3).

Este no es un artículo científico "sensu stricto"; sabemos que la mayor parte de la literatura científica tiene poco o nada que ver con nuestra realidad y, probablemente, hasta el mejor lenguaje científico resultaría poco o nada ilustrativo si tuviéramos que describir con él lo que pasa cada día en nuestros hospitales. Por eso, para hablar de realidades hemos preferido servirnos de un formato y un lenguaje más acorde con ellas, más corriente, si se nos permite la expresión.

Este trabajo fue concebido con la intención de "tirar de la manta": queríamos conocer y reconocer el mundo profesional que nos toca vivir y al que de alguna manera contribuimos. Pretendemos analizar cómo se relaciona el amplio grupo de las mujeres cirujanas con su profesión en todos los ámbitos y valorar el grado de integración y éxito de estas profesionales.


MATERIAL Y MÉTODO


Para obtener datos objetivos, pero también opiniones personales sobre las profesionales de la Cirugía, hemos contactado con cirujanos de ambos sexos, todos ellos integrantes de Servicios de Cirugía de diversos hospitales de toda España. Se trata, en la mayoría de los casos, de ex-residentes del Servicio de Cirugía General y Digestivo I del Hospital Clínico de Madrid, y de alumnos y ex–alumnos de cursos de formación continuada de cirugía laparoscópica que se realizan en el mismo hospital.

Muestreo de hospitales españoles

La muestra de hospitales españoles consultados no fue aleatoria, ya que se eligió en función de la posibilidad de conseguir un contacto en cada uno de ellos. Se intentó, sin embargo, que fuera representativa en dos aspectos fundamentales:

  • Distribución geográfica: se incluyeron hospitales de la gran mayoría de las regiones españolas
  • Que incluyera hospitales de todo tipo: comarcales, de segundo nivel y de tercer nivel. Así la muestra incluye cuatro hospitales con menos de 200 camas, seis hospitales con 200-500 camas, siete hospitales con 500-1000 camas y tres grandes hospitales (más de mil camas)

A cada uno de nuestros contactos en estos hospitales se le pidió que rellenara y remitiera (por correo electrónico o fax) un cuestionario de datos sobre la composición del Servicio de Cirugía al que pertenece, su actividad asistencial, docente e investigadora, y también algunas preguntas para recabar su opinión personal sobre la situación de las cirujanas en su ámbito profesional concreto.
Una vez recibidas todas las respuestas, se elaboró una hoja de cálculo para procesar los datos obtenidos, analizarlos y obtener los resultados correspondientes.


RESULTADOS

(Ver Resultados Completos)

Componentes de los Servicios de Cirugía

La media de componentes por Servicio de Cirugía es de 22.13 personas, siendo los Jefes de Servicio en una gran mayoría varones (19 de 20, 95%). Este abrumador porcentaje está, además, claramente sesgado por nuestro interés en conseguir la participación en la encuesta del Servicio de Cirugía del Hospital de Jove (Gijón, Asturias), al conocer que su Jefe de Servicio es una mujer. Hasta la fecha es la única conocida por los autores en España.

De un total de 386 personas, 294 son hombres, lo que representa un 76.17%, y 92 mujeres (23.83%), con la siguiente distribución de edades y categorías profesionales:

Distribución de personal fijo o staff:

Interinos:
  • a) Hombres: 53 (67.9% sobre el total de interinos)
  • b) Mujeres: 25 (32.05% sobre el total de interinos)
  • c) Total: 78 (20.21% de interinos s/total Servicios)

Contratos de Guardias/Parciales:

  • a) Hombres: 29 (65.9% sobre total guardias)
  • b) Mujeres: 15 (34.1% sobre total guardias)
  • c) Total: 44 (11.40% de contratados sobre total Servicios)

Residentes:

  • a) Hombres: 19 (45.2% sobre total residentes)
  • b) Mujeres: 23 (54.8% sobre total residentes)
  • c) Total: 42 (10.88% de residentes sobre total Servicios)

Actividad asistencial

* 18 de 20 Centros realizan cirugía laparoscópica programada (90%)

  • Total de cirujanos que la practican: 192 (49.74% del total)
  • Mujeres que practican laparoscopia: 37 (19.3% del total de cirujanos que realizan laparoscopia)

* 10 de 20 Centros hacen cirugía laparoscópica urgente (50%)

  • Total de cirujanos que practican laparoscopia urgente: 60 (15.54% del total de cirujanos)
  • Mujeres que practican laparoscopia urgente: 14 (23.3% del total de cirujanos que practican laparoscopia urgente)

Docencia
N doctores: 89 (23.1% del total de cirujanos)
Mujeres: 14 (15.7% de doctoras sobre total doctores)

Docencia pregraduada: 10 de 20 centros (50%)

  • a) Hombres: 62 (86.0% varones en docentes pre-)
  • b) Mujeres: 10 (13.9% mujeres en docentes pre-)
  • c) 12.35% mujeres docentes pre sobre el total de staff, interinas y guardias

Docencia postgraduada: 9 de 20 centros (45%)

  • a) Hombres: 31 (77.5%)
  • b) Mujeres: 9 (22.5%)
  • c) 11.11% mujeres docentes post- sobre el total de staff, interinas y guardias

Investigación

N total de proyectos de investigación: 20
5/20 centros NS/NC
Media de proyectos en 2002: 1.33 por centro
Responsables hombres: 15 (75%)
Responsables mujeres: 5 (25%)

N Proyectos y Centros

N total de publicaciones: 76
7/20 hospitales NS/NC. Media: 5.85
Primeros autores hombres: 61 (80.26%)
Primeros autores mujeres: 15 (19.74%)

N Publicaciones y Centros

Los tres hospitales encuestados con más publicaciones durante el 2002 fueron el Hospital Jove de Gijón (15), el Hospital de Son Dureta de Palma de Mallorca (12) y el Hospital Ramón y Cajal de Madrid (12). El resto se distribuye como puede verse en el gráfico.

Opinión

a) El 70% de los encuestados opina que menos del 25% de las intervenciones del Servicio son realizadas por mujeres

b) El 45% de los encuestados opina que los cirujanos, cuando necesitan ayuda de un colega, prefieren acudir a un hombre. El resto piensa que acuden indistintamente a un hombre o a una mujer.

c) Aceptación de las cirujanas por parte de los pacientes: para el 20% de los encuestados la respuesta de los pacientes es desfavorable, para la mitad es indiferente y para el 30% es favorable.

DISCUSIÓN

"No one can stop an idea whose time has come" ("Nadie puede detener una idea cuando ha llegado su hora") Bendavid. Congreso de la ISS/SIC Estocolmo 1991.


¿Por qué nos planteamos escribir sobre este tema? Puede que hubiera llegado el momento, puesto que al iniciar nuestro trabajo descubrimos que no existen muchas referencias en la literatura nacional. Los problemas asociados a nuestra especialidad son tan complejos y tan variados que centrarnos en las mujeres podría considerarse un objetivo "de segunda línea": esos problemas afectan a menos personas que, además, hasta el momento se quejan menos.

De los veinte hospitales encuestados, sólo en uno el Jefe de Servicio de Cirugía General es una mujer. Además los porcentajes más altos de mujeres en los Servicios de Cirugía corresponden a las categorías profesionales más bajas (residentes) y a las modalidades laborales más precarias (contratos de sustituciones y guardias).

La primera afirmación, aunque es un resultado de la encuesta, ha sido evidentemente sesgada por nuestra intervención, ya que el Hospital Jove de Gijón fue seleccionado porque conocíamos a su Jefe de Servicio de Cirugía. En realidad, este es el único caso que conocemos donde se produzca este hecho. Pero ¿por qué no avanzan las mujeres cirujanos en sus carreras como los hombres? La explicación simplista que considera que no ha pasado tiempo suficiente desde que las mujeres empezaron a llenar las aulas de la licenciatura de Medicina, no es del todo cierta; hay otros factores importantes.

  1. El estilo de vida de un cirujano y de un residente de Cirugía es muy complejo. Es difícil hacer previsiones de futuro, organizarse la vida y la época laboral más conflictiva coincide con la época de tener familia. El tiempo dedicado al trabajo se le roba al hogar y viceversa. Un joven cirujano que comienza una carrera académica tiene que compatibilizar la práctica clínica con un programa de investigación productivo, docencia y publicaciones. Todo esto exige grandes sacrificios para un hombre, pero muchos más a una mujer si quiere tener una familia.
  2. Los individuos ascienden en el sistema no sólo por su propia iniciativa, sino por estar convenientemente "patrocinados" por los cirujanos senior. Los mentores son esenciales para el desarrollo de las carreras profesionales y es muy probable que las mujeres no sean "protegidas" de forma activa con tanta frecuencia (ni con tanto entusiasmo) como los hombres. No hay suficientes mujeres en puestos importantes en los Departamentos de Cirugía como para proporcionar el soporte necesario a la mayoría de mujeres jóvenes.
  3. El sexismo es prevalente en Medicina y en Cirugía e influye en el desarrollo de las carreras femeninas en un mundo de hombres.

¿Qué debería hacerse para corregir esta desigualdad y la falta de presencia de la mujer en los "pasillos del poder" de la Cirugía?

  1. Primero y más importante: debería reclutarse con entusiasmo a las jóvenes estudiantes para que elijan Cirugía como especialidad y para que se decidan por carreras académicas. De este modo, se tendería a formar un núcleo de modelos para estudiantes y la "cantera" de futuras posiciones de liderazgo.
  2. Tender a establecer un clima de respeto mutuo y profesionalidad donde las posturas sexistas no sean aplaudidas o admitidas de forma tácita, en todos los ámbitos de la Cirugía, pero sobre todo en sus "núcleos de poder".
  3. Tratar a las mujeres con igualdad, es decir, asignándoles la misma carga de trabajo que a los demás, con tiempo para la formación continuada y la investigación, y con la flexibilidad suficiente para permitirles y ayudarles a tener una vida personal y familiar, lo que sin duda redundará en beneficio de todo su ámbito laboral (3,4).

Aunque en casi todos los hospitales encuestados se realiza cirugía laparoscópica programada (19 de 20), solo el 44% del total de los cirujanos la realizan, y de ellos solo el 19,3% son mujeres. En cambio, solo en la mitad de los hospitales realiza cirugía general por laparoscopia en el ámbito de la urgencia, y se encargan de ello el 13,5% de los cirujanos, con un porcentaje de mujeres superior al de la cirugía laparoscópica programada.

¿Por qué menos de la mitad de los componentes de los Servicios de Cirugía participan de la actividad en cirugía laparoscópica, que es una práctica extendida que forma parte de la rutina de la mayor parte de los hospitales? Este hecho tiene varias posibles explicaciones "grosso modo": la primera procede de un vistazo a la edad media de los cirujanos de los Servicios de Cirugía encuestados, para comprobar que más del 60% del personal tiene más de cincuenta años. La Cirugía General es una especialidad muy envejecida, en la que las innovaciones por más que se escriban, se investiguen y se difundan, no pueden ser aprendidas y aplicadas por todos.

La segunda posible explicación es un poco más enrevesada: todos sabemos que cuando se empezó a practicar la cirugía laparoscópica en nuestro país había quien ponía paños en las puertas de los quirófanos para evitar "mirones". No sería tan difícil que todavía en algunos centros la cirugía laparoscópica fuera considerada como una especie de "coto cerrado" para unos pocos privilegiados.

Las dificultades que conlleva la introducción del abordaje laparoscópico en la urgencia son por todos conocidas: van desde la disponibilidad del aparataje y del instrumental, hasta la buena o peor voluntad de todo el personal (enfermería, auxiliares, anestesiólogos, resto de equipo de cirujanos de guardia, etc.) En ocasiones, la falta de colaboración tiene que ver con experiencias más o menos dramáticas sufridas con determinados cirujanos, pero la mayor parte de las veces el problema es simplemente la resistencia al cambio porque la colaboración a cualquier innovación requiere un gasto extraordinario de energía. Además, la presión asistencial viene a dificultar todavía más las cosas, sobre todo en los grandes hospitales. Por todo lo dicho, no es de extrañar que sólo la mitad de los hospitales encuestados hayan conseguido introducir la laparoscopia en la urgencia de Cirugía General. Que haya un porcentaje mayor de mujeres operando por laparoscopia en la urgencia que en la cirugía programada tampoco es raro: en la urgencia de los hospitales docentes operan los residentes (mayoritariamente mujeres, como ya se ha señalado), supervisados por cirujanos con contratos basura de guardias o parciales (en un gran porcentaje mujeres). En ausencia de residentes, operan estos últimos.

Manos de dama
Se ha dicho que la cirugía laparoscópica tiene algo de "femenino", porque requiere grandes dosis de paciencia y cuidado, y porque el campo debe mantenerse permanentemente limpio para poder operar sin dificultades. En realidad esto no es más que parte del atavismo que asocia "lo delicado" a la mujer. La delicadeza no siempre es una característica femenina y, desde luego, no puede afirmarse que haya características masculinas y femeninas. Sin embargo, ante situaciones similares, los hombres y las mujeres en general no responden de la misma manera, y esta diferencia de comportamiento es percibida por unos y otras.

Las mujeres profesionales de la Cirugía pueden aportar a esta maravillosa y denostada profesión muchas cosas, empezando por una forma de estar en el quirófano que no tiene nada que ver con la tradicional prepotencia masculina, y también una forma más humana de relacionarse con los pacientes (6).

Actividad docente e investigadora

En el grupo total de los Servicios de Cirugía de los veinte hospitales hay 85 doctores (19,5% del total). De ellos solo catorce son mujeres (16,5%). Sin embargo, una cuarta parte de los proyectos de investigación están liderados por mujeres y casi un 20% de los primeros autores de los trabajos publicados son también mujeres.


"…Es de crucial importancia ser generoso con la información y creer firmemente que el conocimiento, como el amor, no es nada hasta que se comparte" Rosemary Hickman. Department of Surgery and Medical Research Council Liver Research Centre. Universidad de Cape Town, Sudáfrica.


¿Porqué hay tan pocas mujeres que hayan iniciado su actividad académica empezando por obtener el Doctorado? El porcentaje no es alto tampoco para el global de la especialidad. Por un lado, es posible que una parte de los cirujanos (tanto hombres como mujeres) tengan un concepto más práctico o "utilitarista" de su profesión, que les impide encontrar el sentido al tiempo y el esfuerzo que requiere la carrera académica. Esta falta de interés puede estar reforzada, en el caso de las mujeres, por la falta de estímulo y de modelos femeninos y por todas las dificultades de compatibilidad con la vida personal y familiar que antes mencionábamos. Sin embargo, las mujeres no pasan desapercibidas en las memorias de actividad investigadora de Cirugía de los hospitales

El papel de la mujer en la investigación quirúrgica

Las mujeres tienen peculiaridades que las hacen particularmente adecuadas para la investigación, y la investigación en sí misma puede tener características que la hacen especialmente adecuada para una mujer.

  1. En lo que se refiere a la administración, las mujeres probablemente tienen más habilidad para ser versátiles frente a muchos hombres, que prefieren entornos más estereotipados. En cualquier caso, las habilidades y las cualidades individuales deben ser reconocidas y explotadas.
  2. Hay algunos aspectos de la carrera investigadora que la mujer, debido a sus papeles tradicionales, puede manejar mejor que el hombre: todos los días puede ser necesario tomar decisiones "de naturaleza doméstica" en el Laboratorio, o tratar simultáneamente con más de dos situaciones críticas, que es algo a lo que las mujeres solemos estar acostumbradas. Tampoco nos resulta difícil ver el conjunto de las situaciones, además de sus partes, y adaptarnos rápidamente a los cambios.
  3. Aunque la vida de un investigador no es tan predecible como la de un clínico, tiene ventajas para una mujer que quiera combinar su vida profesional con crear una familia. Con una buena organización, hay una gran parte de trabajo que puede hacerse en casa y, además, se pueden aprovechar las esperas o desplazamientos para leer o escribir a mano. Además, si es necesario y no existen impedimentos especiales, un laboratorio es un sitio al que se pueden llevar un bebé o un niño pequeño, y suele haber un grupo de personas dispuestas a cuidarlo eventualmente (7).


ENTREVISTAS

Los datos recogidos en nuestras encuestas están sobre el papel y hablan por sí solos. Pero la experiencia que cada día viven los cirujanos y cirujanas respecto a este tema, menos tangible pero no menos relevante, es también imprescindible a nuestro modo de ver para tener una fotografía completa de la situación. Por este motivo, se incluyeron en la encuesta tres preguntas de opinión y se realizaron dos entrevistas que nos acercaran más a la vivencia real de los cirujanos de las dificultades femeninas en esta profesión.

Según la opinión de los encuestados, menos del 25% de las intervenciones de los Servicio son realizadas por mujeres. Nada extraño si recordamos que el porcentaje de mujeres de estos servicios está en torno al 23%. En cambio, sí resultan llamativos los resultados de las otras dos preguntas de opinión:

  • El 45% de los encuestados opina que los cirujanos, cuando necesitan ayuda de un colega, prefieren acudir a un hombre. El resto piensa que acuden indistintamente a un hombre o a una mujer. Esto significa que casi la mitad de los encuestados perciben una situación discriminatoria en lo referente a la relación de las profesionales de la Cirugía con sus colegas.
  • Para el 30% de los encuestados la respuesta de los pacientes ante las cirujanas es favorable. La mitad considera que es indiferente (aunque algunos puntualizan que se dan casos desfavorables) y para el 20% es claramente desfavorable. Hace poco tiempo esta respuesta era casi siempre desfavorable. El nivel educacional de la población ha mejorado notablemente en los últimos años y eso se refleja en una mejor aceptación de la mujer como profesional a todos los niveles. Lo que quizá debiera preocuparnos es que la población general madure esta aceptación de la mujer en todos los ámbitos profesionales más rápidamente que los propios cirujanos, individuos a los que se les supone un nivel educacional medio-alto y una formación universitaria.


"Resulta difícil encontrar una mujer cirujano en puestos de responsabilidad sanitaria"


Dr. Manuel Albarrán, Hospital Provincial. Zaragoza.

Los datos demuestran que el número de cirujanos varones es muy superior al de mujeres. ¿Por qué cree que se produce esto? Creo que es un handicap histórico. Durante muchos años la cirugía ha estado reservada fundamentalmente al varón, tanto desde el punto de vista social como de la propia profesión médica.

¿Cree que las oportunidades de las cirujanas son iguales que las de sus compañeros en la sanidad pública? Hasta hace unos años, claramente no. Actualmente las actitudes sociales y del colectivo sanitario van cambiando y la figura de la cirujana comienza a ser respetada y valorada, aunque es un proceso lento.

¿En qué aspectos considera que se producen mayores desigualdades? Resulta difícil encontrar una mujer cirujano en puestos de responsabilidad sanitaria, a cualquier nivel. La cirujano tiene que demostrar su cualificación a todos los niveles antes de ser aceptada; ese voto de confianza el varón lo tiene ya a priori. Creo incluso que ante análogas aptitudes profesionales es probable que se prefiera hacer una propuesta a un cirujano varón que a una colega mujer.

¿Es partidario de las medidas de discriminación positiva? En absoluto. Debe existir total igualdad para el profesional en sus oportunidades y opciones, independientemente de su sexo.

¿Cree que los pacientes y sus propios compañeros valoran y respetan a las cirujanas? Se dan todavía extremos en las reacciones de los pacientes: los que las aceptan e incluso las prefieren y los que, después de ser examinados por ellas preguntan: "¿y cuándo me va a ver el cirujano?". Con los compañeros, los términos son parecidos, pero creo que lo fundamental es la actitud de las personas. Tengo compañeras perfectamente integradas, y como tal respetadas. Otras no son respetadas ni valoradas por esgrimir su condición de mujeres y madres para justificar ausencias de trabajo, etc.

"La discriminación positiva sólo crearía más dudas sobre nuestra capacidad"

Paqui Nisa. Residente de 1er año. Hospital Ramón y Cajal. Madrid.

Los datos recogidos en nuestra encuesta demuestran que el número de cirujanos varones es muy superior al de mujeres. ¿Por qué cree que se produce esto? Hasta hace relativamente poco la medicina ha sido una profesión tradicionalmente masculina. La introducción de la mujer en la cirugía ha sido un poco más lenta que en otras especialidades y ahora estamos como otras disciplinas hace cinco o diez años.

¿Cree que las oportunidades de las cirujanas son iguales que las de sus compañeros en la sanidad pública? Sí, son las mismas.

¿Es partidaria de las medidas de discriminación positiva? No, me parece un error. La valía de un profesional es independiente del sexo. La discriminación positiva sólo conseguiría crear más dudas sobre nuestra capacidad: ¿estamos donde estamos porque lo merecemos o porque éramos la mujer a la que le tocaba?

Según su experiencia, ¿valoran y respetan por igual los pacientes y sus propios compañeros a las cirujanas? A muchos pacientes les resulta difícil creer que tú eres el cirujano y no la enfermera. Personalmente no me he encontrado con nadie que, una vez claro que yo era el médico, me tratase de forma diferente a mis compañeros masculinos.


CONCLUSIÓN

Mujeres cirujanas: ¿quién dijo miedo?

Es evidente que los cirujanos y las cirujanas no trabajamos en las mismas condiciones. Por eso, es necesario que hablemos de sexo. Pero si tenemos que poner encima de la mesa nuestras diferencias –asumamos de una vez que no somos iguales, ni falta que hace-, debería ser para reconocer que de ellas podemos obtener importantes beneficios. Todos los implicados en nuestra profesión, pero fundamentalmente los pacientes, saldrían ganando mucho si la mujer se integrara de una vez por todas, pero no a medias, en la cirugía con las mismas responsabilidades y oportunidades que los hombres. Porque la situación actual no es justa ni conveniente para la cirugía, y debemos luchar para que lo sea.


AGRADECIMIENTOS:

Las autoras agradecen sinceramente la colaboración de los cirujanos y cirujanas que han aportado la información recogida para nuestras encuestas en los siguientes hospitales: Hospital de El Escorial, Hospital Santa Bárbara (Puerto Llano, Ciudad Real), Hospital General Básico de Baza (Granada), Hospital Provincial de Zamora, Hospital de Jove (Gijón, Asturias), Hospital Nuestra Señora del Prado (Talavera de la Reina, Toledo), Hospital Valle del Nalón (Langreo, Asturias), Hospital General de Segovia, Hospital Virgen de Altagracia (Manzanares, Ciudad Real), Hospital Virgen de La Luz (Cuenca), Hospital General de Jerez de la Frontera (Cádiz), Hospital Virgen de la Victoria (Málaga), Hospital Xeral de Lugo, Hospital de Basurto (Bilbao, Vizcaya), Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza), Hospital Son Dureta (Palma de Mallorca), Hospital Infanta Cristina (Badajoz), Hospital Ramón y Cajal (Madrid) y Hospital Virgen del Rocío (Sevilla). Estos datos conforman la base de este trabajo.
A los Dres. Albarrán y Nisa, por su especial colaboración en forma de entrevista.


BIBLIOGRAFIA

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  2. Majumdar SK. History of women in surgery: an overview. Bull Indian Inst Hist Med Hyderabad 2000;30(1):59-64.
  3. O. Jonasson. Women as leaders in organized surgery and surgical education. Has the time come? Arch Surg 1993;128:618-621.
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